Dos Monedas de Cobre – Febrero 2015

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No Está Sobre la Comida

No soy del tipo de predicador que usa el Leccionario, pero los dos pasados domingos, he predicado de los textos de las epístolas. Así que me encuentro en Primera de Corintios .

Permítanme decir que amo esta carta. No solo contiene pasajes fundamentales para mí, como la imagen del cuerpo de Cristo en el capítulo doce y el “capítulo del amor” (13) que es tan popular, sino que me impacta a nivel personal. Mientras leo el consejo de Pablo, y su reprimenda, siento que conozco esta gente. Pienso que he servido en esa iglesia. Escucho como Pablo me habla.

En la mayoría de Primera Corintios, Pablo señala asuntos que han venido de los cristiano en Corinto, y en los capítulos del 8 al 10, él habla a una comunidad con una situación muy particular, controversial y contenciosa de su época.

La adoración a los ídolos era común en el Corinto del primer siglo, y típicamente involucraba el sacrificios de animales. La carne de los sacrificios entonces se servía en lo que posiblemente era banquetes lujosos en el templo. Así que, si recibías una invitación a unos de estos festivales, ¿podrías asistir a uno de éstos? ¿Estaría bien para un cristiano sentarse a la mesa en un templo donde se rendía culto a los ídolos y comer lo que había sido sacrificado a ese ídolo?

Parece un pregunta simple. Una de dos, ¿está bien o no? Sin embargo, Pablo dedica varios párrafos que son dignos de su respuesta. Les pasa por encima a la respuesta que ellos estaban esperando, y sigue de largo para llegar al punto más importante, ¿quiénes son ellos? Para Pablo, no tiene nada que ver con la comida.

Por un lado, sabemos que los ídolos son falsos dioses, así que el sacrificio en sí no tiene ningún significado. Pablo reflexiona mientras argumenta sobre algunos miembros de la Iglesia Cristiana (Discípulos de Cristo) en Corinto. Por otro lado, muchos de la Iglesia en Corinto eran cristianos recién convertidos. Habían renunciado al sacrifico de este o aquel dios para seguir a Jesús.

Para los nuevos creyentes, el sacrificio personifica su creencia pasada en un ídolo. Pablo motiva a aquellos cristianos de Corinto “con entendimiento,” a tomar prestado de su lenguaje, a tener consideración con los nuevos creyentes. Invita a un grupo dentro de la iglesia a ver el sacrificio, el templo y el banquete a través de los ojos de aquellos que lo ven con un lente diferente.

No tiene nada que ver con la comida. Tiene que ver con la hospitalidad. Tiene que ver con la práctica de escuchar profundamente al otro, tratar de ver a través de los lentes de su experiencia. Como el acercamiento de Pablo sobre el tema de la comida sacrificada a los ídolos, la práctica de escuchar y dar la bienvenida no es un asunto simple.

Sin embargo, cuando escuchamos y recibimos las historias de los otros, éstas se vuelven humanas. Se vuelve más difícil despedirles como débiles, o faltos de fe, o rígidos. El acto de la hospitalidad nos permite darles la bienvenida a la mesa y nos ayuda a ver como nuestras palabras y acciones pueden ser piedra de tropiezo para los otros.

Se trata de mucho, mucho más que comida.

 

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